RUTA CIRCULAR DE TRES DÍAS EN BICI POR EL CORAZÓN DE LA COMARCA DE LAS MERINDADES, BURGOS.
Mapa del Recorrido
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Sábado,28 de Mayo
Salimos temprano hacia la A-1 y después de un pesado viaje debido a las continuas obras, llegamos a Frías a la hora del aperitivo. Dedicamos un tiempo a recorrer este enclave medieval bien conservado y gozar de una mañana fresca y primaveral.Hemos dejado atrás las arideces burgalesas y parece que estemos en otra provincia norteña por el verdor y la vegetación de estos valles.
Atravesamos el valle de Tobalina ascendiendo el curso del Ebro y llegamos a la animada villa de Medina de Pomar. Visitamos el casco antiguo en el que sobresale el castillo de los Condes de Velasco, emblema de la ciudad.
Después de comer y descansar, armamos las bicis y salimos hacia Villarcayo por una carretera nueva, atravesamos este pueblo y seguimos hacia Cigüenza, un bonito lugar al lado del Nela, hay frondosas arboledas y buenas casas de arquitectura cuidada. Subimos suavemente hasta el sorprendente Salazar, una aldea bien conservada con un palacio castillo y casonas medievales. Aquí preguntamos en la casa rural “EL Kabauter”,¡vaya nombrecito! para alojarnos, pero no la tenían abierta todavía.
Volvimos a Villarcayo por caminos rurales entre colinas, muy bien señalizados y cuidados. En toda la comarca hay una red de caminos bien preparados para los senderistas. Ya en el pueblo preguntamos en varios hostales y al final nos alojamos en el Hotel La Rubia, muy confortable, por 54€ la habitación sin desayuno,una pasada ,pero es que todos los hostales andaban por ese precio.
Compramos viandas y vino y cenamos en la habitación viendo la final de la Champions, ganó el Barcelona al Manchester por 3 a 1.
Domingo,29 de mayo.
Salimos a las 9 de una mañana fresca y con niebla que se iría abriendo en una hora. La carretera a Puentedey es una gozada a esta hora temprana, vamos acompañados del río Nela, los olores del campo son intensos y el sol se asoma entre los jirones de niebla. Paramos a admirar la iglesia románica más pequeña de España, cerca de Escanduso.
Sin apenas esfuerzo llegamos a Puentedey y su gran arco de piedra sobre el río nos da la bienvenida.
Reponemos fuerzas en un bar admirando esta maravilla natural. Atravesamos el río y nos internamos en los montes para cambiar al valle del Guareña. Subida continua por unos pueblos de cuento, sin un alma a la vista. Llegamos a Haedo de Linares y aún queda coronar la cresta, ponemos pie a tierra, ¡hay rampas del 15%! ¡Las bicis cargadas se niegan a subir! Después de lo malo viene la larga bajada hasta el Monumento Natural de Ojos de Guareña.
Llegamos justo a tiempo para la visita guiada por la cueva, al menos los 400 metros acondicionados, porque la red de galerías tiene más de 100 km. Se consideran de las más grandes de Europa. El final del recorrido es la curiosa ermita de San Tirso y San Bernabé, excavada en la roca. Lo más curioso son los techos pintados con escenas de la vida de los santos, parecen hechas a semejanza del románico, pero son del siglo XVII.
Aparentemente la gente de la zona es poco abierta con los forasteros y algo seca, pero aquí nos sorprende la poca amabilidad del guía llamando la atención, de un modo desabrido, a una señora por quitarse el casco.
Pedaleamos velozmente hacia Espinosa de los Monteros con la intención de llegar a comer, pero nuestras fuerzas ya van escasas, y las cuestas finales y el calor del mediodía hacen que el final sea bastante duro. Atravesamos el pueblo que nos parece muy agradable, pués el Albergue está a otro lado, a dos km, menos mal que en bajada. Llegamos exhaustos y nos dicen que de comer nada, que tienen una comunión y sólo nos pueden dar unos bocadillos de lomo. Pues nada…¡cómo entraron los bocatas!
Eso no es todo…, como somos los únicos clientes, resulta que nos dejan las llaves, la cena y el desayuno de mañana, y se van todos a sus casa. Así que nos vemos dueños por una noche de este enorme albergue en mitad del bosque. La pena es que el bar lo han cerrado a cal y canto.
A media tarde se lía una fuerte tormenta y el cielo se queda plomizo ya hasta la noche, a pesar de ello, salimos a visitar el pueblo y tomar unos vinos.
Espinosa toma el nombre por ser la cuna de Los Monteros del Rey, una guardia personal de los reyes de Castilla, formada por robustos zagales del pueblo. La villa no es un conjunto armonioso, pero abundan las torres y las casonas nobiliarias, hay bares y hostales y está muy animado. Volvimos ya de noche a nuestro albergue solitario a dar cuenta de una abundante cenacena de sopa de pescado y pollo de corral guisado. Luego a dormir… ¡ y esperemos que no aparezca nadie por la noche!
Lunes, 30 de mayo.
Después de un descanso alterado por los crujidos y otros ruidos del enorme caserón ponemos rumbo a Medina de Pomar en otra radiante mañana de primavera. Vamos dejando atras aldeas que nos regalan joyas románicas, fuentes de agua fresca, cerezas cogidas del árbol, fragantes olores de la hierba recién segada …y otros menos agradables a bosta de vacas y porquerizas.
Hacemos un alto para charlar con un ciclista con el que nos cruzamos. Curioso personaje, descansaba su enorme humanidad, de unos 150 kilos, en una bici reclinada, con asistencia eléctrica, era de la comarca y se recorría a menudo los pueblos en rutas circulares de 40 km.
Al mediodía entramos en Medina con la alegría por lo mucho que hemos disfrutado, el haber aguantado bien la exigencia física y el haber terminado el recorrido sin incidentes. Compramos de recuerdo unas morcillas y unas tarras de espárragos.
A la hora de comer estábamos en Burgos, recorrimos el concurrido centro histórico, admirando lo limpio y arreglado que está todo , y nos dimos una comida homenaje a nosotros mismos por el éxito del viaje, en la calle de los mesones.
Aquí se pueden ver todas las fotos del viaje:
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